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Portugal tropieza con la misma piedra

Mucho decimos que no debemos de tropezar dos veces con la misma piedra, pero lo cierto es que nuestros vecinos portugueses le han puesto nombre y apellidos a esta piedra y tropiezan con ella cada año, esta piedra es el Festival Da Cançao.

Tanto es así que en 44 de las 47 apariciones del país en Eurovisión, el pueblo luso ha tropezado y no parece que pretenda aprender de los errores del pasado, pues desde su debut en 1964 hasta la presente edición en 2017, La RTP ha organizado este concurso con el único objetivo de seleccionar a su representante en el festival de Eurovisión.

Aunque hasta 1979 no se le dio el pseudónimo con el que hoy lo conocemos, el Festival Da Cançao ha recibido diferentes etiquetas como ‘El Grande Prémio TV Da Cançao Portuguesa’ , ‘Uma Cançao Para A Europa’ , ‘As Sete Cançoes’ o ‘Uma Cançao Portuguesa’.

Durante estos casi cincuenta años en los que el país ibérico ha participado en el festival, solo en nueve ocasiones ha conseguido ascender hasta el top ten, y desde la existencia de semifinales televisadas (2004), solo en tres ocasiones ha logrado pisar el escenario un sábado. Esto demuestra que algo falla en las líneas portuguesas, y que el origen del error puede estar infundado en su sistema de selección.

Antes de hablar sobre la situación actual del Festival Da Cançao, vamos a analizar cuál ha sido su evolución en el pasado y qué repercusiones ha tenido en el presente.

Portugal debutó en el certamen en el año 1964, entrando por la puerta pequeña, ya que consiguió un nefasto resultado que quedará grabado en las memorias de la RTP para la eternidad, una puntuación nula que les relegó al final de la lista de votaciones.

Tras seis años de malos resultados, y tras excluirse del top ten de manera reiterada, Portugal decide tomarse un año de respiro y no acudir a Amsterdam en 1970.

Portugal retornaría al festival para su emisión en 1971, obteniendo por fín su primera entrada en el top ten durante tres años consecutivos, y realizando una época de mejora que poco después se derrumbó, dando lugar a la época de cambios de nombre en el formato de selección.

En la década de los noventa, Portugal fue sorprendida con el mayor esplendor de su historia, ya que no solo anotó cuatro top ten en una década de expansión multicultural y de debutaciones de países ex-yugoslavos, sino que también consiguió el mejor resultado que ha obtenido en el certamen hasta nuestros días, una sexta posición conseguida por Lucía Moniz y su canción ‘O Meu Coraçao Näo Tem Cor’. 

Tras este resultado la cadena portuguesa se armó de optimismo e ilusión, que poco duró ya que por consecuente, los tres años posteriores anotó las peores puntuaciones jamás deseadas, incluyendo de nuevo una puntuación nula.

Así fue como Portugal entra en un bucle de retiradas y retornos que le ha llevado hasta nuestros días.

Otro golpe duro de afrontar para la nación peninsular fue el paso por semifinales debido a la elevada tasa de participación de países europeos y el exceso de países para el desarrollo de una final agradable y equitativa.

Tanto es así, que desde que se implantó el sistema de semifinales actual en la edición de 2004, Portugal solo ha accedido a ella en tres ocasiones, en 2008 con la canción ‘Senhora Do Mar’ interpretada por Vania Fernandes, en 2009 con ‘Todas as ruas do amor’ de Flor-de-Lis; y en 2010, con la joven promesa Filipa Azevedo cantando ‘Há Días Assim’.

Quizás la más recordada de todas estas candidaturas sea ‘Senhora Do Mar’ que pese a ocupar la decimotercera posición en Belgrado, en su momento se postuló como una de las merecidas a la victoria, e incluso superó su respectiva semifinal con un total de 120 puntos, otorgando así el segundo puesto en ella.

Portugal se retiró de la competencia para 2013 y para 2016, al igual que ya hizo entre otras ocasiones en el año 2000, todas ellas hospedado el festival en Suecia… ¿Habrá algún motivo oculto? ¿Será mera coincidencia?

La última intervención de Portugal en el festival fue hace dos años, en Viena, donde una vez más se quedó en la barrera de las semifinales representada por Leonor Andrade.

Desde el anuncio de su retorno, la cadena estatal portuguesa RTP ya comentó sus intenciones de reutilizar el Festival Da Cançao para elegir al próximo representante lusitano en el certamen, más no propuso ningún cambio evidente al respecto.

Considero que tras los malos resultados cosechados durante las apariciones de Portugal en el festival, es un auténtico error volver a utilizar este sistema como método de selección, o al menos mientras no haya una modernización en el formato y ciertos cambios en su reglamento.

El concepto fundamental que lleva al Festival Da Cançao hacia el error, es la contratación de compositores que buscan una voz para su canción, en vez de la búsqueda de canciones que transmitan las sensaciones de un cantante y de su compositor.

No puedo entender por qué en un concurso dedicado a la búsqueda de una canción, se puede llegar a premiar más al compositor que al tema en sí. La RTP no busca una canción capaz de ganar, busca un reconocimiento al compositor de la canción, sea buena o mala.

Creo que si de verdad se quiere mantener en vilo este concurso y se pretende resurgir el pódium portugués en el festival, se deberían de aceptar todo tipo de propuestas verdaderas que muestren los sentimientos de un artista dentro de su estilo y de su voz, ya que escoger una voz una vez creada la canción es muy complicado de compaginar, y conlleva, en muchas ocasiones, a no sentir el mensaje y no transmitir nada al espectador.

Así, también creo que se debe dar la oportunidad a todo aquel compositor que busque una plataforma seria y abierta para hacerse su hueco en el panorama musical, y no solo se les otorgue el mérito a los dieciséis compositores de todos los años.

Por otra parte he de decir que validar el inglés demuestra un poco el interés del ente portugués, y a mí me ha sorprendido gratamente. Yo defiendo que lo importante no es el idioma (siempre y cuando la elección sea entre el idioma nacional o el inglés) sino buscar una buena canción acorde con el estilo del artista, y que esta sea capaz de causar una sensación en el voto popular.

Así pues a pesar de dar pequeños pasos a favor, creo que el formato sigue siendo el mismo y sus intereses también, y espero que la RTP actúe en función de ofrecer un buen show y no de conservar la tradición y la antigüedad del formato.

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